Descentrados Chile

El pueblo mapuche escucha las voces de la Ñuke Mapu

Fotografía: Documental: La Ternura el Llamado de la Ñuke Mapu

Por Amanda Sánchez Vega
Socióloga y docente universitaria

 “La Tierra no pertenece a la Gente. Mapuche significa Gente de la Tierra”, nos dicen. Nos consideramos sus brotes, sus hijos e hijas. La Ñuke Mapu / Madre Tierra nos regala todo lo que necesitamos para vivir.

Elicura Chihuailaf, en Historias y luchas del pueblo mapuche

I

Las creencias, imaginarios y saberes de los pueblos originarios de Abya Yala tienen una profunda relación con la tierra y el territorio, entendidos como espacios donde confluyen las fuerzas del universo. En la cosmovisión del pueblo mapuche la Madre Tierra se conoce como Ñuke Mapu, y en torno a su defensa se han articulado reivindicaciones sostenidas en el tiempo. La Ñuke Mapu está en peligro, hay evidencias: pérdida de la biodiversidad, contaminación del agua y el aire, proliferación de fenómenos meteorológicos extremos (inundaciones, sequías, incendios, etc.). Sin embargo, la alerta dada por el pueblo mapuche – tan explotada por discursos ecologistas construidos desde occidente – excede el ámbito ambiental, pues también está en riesgo la reproducción de su cultura, sustentada en los vínculos con la naturaleza, morada donde conviven en armonía seres humanos (che) y espirituales (gen).

El inicio de la conquista y colonización del espacio geográfico denominado Gülumapu[i] supuso la opresión y sometimiento violento de los habitantes de estas tierras, cuya resistencia se recuerda al nombrar a los lonko Kallfülikan, Lefxaru o Pelmixaru[ii] (Marimán, 2006). Tanto la sociedad colonial, como la posterior República fundada tras la independencia[iii], fraguaron relaciones de dominación en las que el mapuche fue objeto de prácticas y discursos que perpetuaron prejuicios y estereotipos que persisten en la actualidad, relegándolo a una posición desfavorecida en la estructura social chilena.

Los mapuche alzan sus voces en defensa de su identidad en el documental La ternura: el llamado de la Ñuke Mapu, de los realizadores Rodrigo Pinto y Ricardo von Mühlenbrock, donde abundan testimonios y reflexiones que apuntan hacia las estrategias de resistencia que se construyen en lof/comunidad y los riesgos que acarrean en una sociedad que históricamente ha intentado someter y silenciar a sus pobladores indígenas. Para el espectador quedará claro que el mapuche no contemplará jamás el sometimiento y el silencio como una opción y, generación tras generación, transmite la esperanza y las ansias de lucha por subvertir los mecanismos que buscan aniquilar su cultura.

En 2022 una versión preliminar de la película se estrenó en la Casa de las Américas como parte de las actividades del V Coloquio Internacional de Estudios sobre Culturas Originarias de América: Pueblos Indígenas: memoria, comunicación e idiomas. La presentación estuvo a cargo de una de las protagonistas del documental, la talladora y tallerista del Centro Cultural Ainil y recuperadora del idioma mapudungun Claudia Raipán, quien compartió las amenazas y crímenes perpetrados contra su pueblo, y afirmó[iv]: “nosotros creemos que cuando uno cae, diez se levantan siempre, uno vuelve, nosotros no morimos”.

En lo sucesivo, La Ternura ha llegado a varias comunidades, sobre todo a lo largo del 2023[v]. El filme fue recientemente estrenado en Loncoche, en espera del Wiñoy Tripantu, dando inicio a un ciclo de presentaciones que, según informa la emisora Radio Kurruf, pretende recorrer el Wallmpapu[vi] (Radio Kurruf. La señal del viento, 2023). Además, formó parte de la cartelera del III Festival Internacional y latinoamericano del Cine Documental DOCA (junio-junio de 2023), celebrado en Argentina, nación que por estos días ha demostrado que la discriminación al pueblo mapuche es una problemática que está lejos de ser superada, me remito a la reciente represión desatada en Jujuy.

El título La Ternura, se inspira en las palabras del poeta mapuche Elicura Chihuailaf Nahuelpán, quien en su libro La Vida es una nube Azul expresa:[vii] “Nuestra lucha de siglos es una lucha por Ternura, en defensa de nuestra Mapu Ñuke –nuestra Madre Tierra- que sostiene nuestro vivir y nos ha regalado la maravilla de su hablar porque nos ha regalado las flores de sus pensamientos. ¡Tenemos derecho a continuar con nuestros Sueños!” (Chihuailaf, 2021). Como plantea Elicura, la lucha mapuche atraviesa siglos, en respuesta a la violencia (formal e informal) ejercida en diferentes contextos, ya fuese mediante las herramientas de control colonial, las políticas de radicación y asimilación/integración guiadas por el fervor nacionalista o la imposición del modelo neoliberal.

II

El Estado chileno naciente en el siglo XIX configuró una institucionalidad que atentó sistemáticamente contra la cultura mapuche y que privilegió la usurpación de territorios para la explotación de recursos naturales en pos del desarrollo del capitalismo agrario (Millaman, 2021). Igor Saavedra explica en el prólogo a la primera edición de la obra Los mapuche y el proceso que los convirtió en indios: “[tras las gestas independentistas] los héroes de antaño pasan a ser considerados como “indios bárbaros y sanguinarios”, lo que a su vez justifica que sucesivos gobiernos de Chile llevaran a cabo una suerte de limpieza étnica que les permitió apoderarse de sus tierras ancestrales y reducirlos a la condición de pobres entre los más pobres de nuestra sociedad” (Saavedra, 2019, p. 6).

Aunque las investigaciones sobre la pobreza entre los pueblos indígenas en Chile son escasas, datos recientes indican que este grupo social mantiene altos índices de pobreza y vulnerabilidad económica.[viii] Para profundizar en estos campos se requiere del perfeccionamiento de los indicadores comprendidos en los instrumentos que indagan en la focalización de la pobreza y la desigualdad, como la Encuesta Nacional de Caracterización Socioeconómica (CASEN). Además, estos deben aplicarse a muestras representativas que permitan obtener estadísticas disgregadas por pueblo indígena (Agostini, Brown, & Roman, 2010).

El investigador Oscar Santelices (2022) señala que los estereotipos negativos y la discriminación son factores que limitan las capacidades de participación y competencia social de los indígenas. Además, añade que, si bien Chile ha logrado una disminución de la tasa de pobreza a nivel nacional desde mediados de los años 80, la distribución no es uniforme, siendo los indígenas los menos favorecidos. Para Sergio Caniqueo, mientras la izquierda ubica al mapuche en el discurso de los explotados, sin profundizar en su cultura y problemáticas, la derecha es persistente en su constante aspiración de chilenizar al mapuche. Lo cierto es que “en lo político nos han privado de la posibilidad de asumir nuestros destinos como nación. La situación del pueblo mapuche solo puede ser cambiada en la medida que en conjunto reformulemos al Estado, en la medida que seamos capaces de ir armando nuestros proyectos nacionales y nos sentemos a trabajar en puntos de acuerdo, en todas las esferas” (Caniqueo, 2006, p. 170).

Aunque con la transición democrática ocurrió una inclusión del “tema indígena” en la agenda nacional, sus resultados y alcances fueron limitados: la Ley Indígena 19253 (aprobada en 1993) no permite el reconocimiento del carácter pluriétnico y multicultural del país (para lo que es necesario una reforma constitucional) y la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) atraviesa una crisis de legitimidad al no lograr una ruptura con los lineamientos neoliberales (Zapata, 2015). En el siguiente testimonio recogido por la investigadora Isabel Hernández un mapuche expone que: “A la fecha, ya nos dimos cuenta que la nueva Ley Indígena y la Conadi simplemente fueron un cheque sin fondo. Sabíamos que no iban a responder a nuestras demandas. Más allá de ‘programitas’ sociales, hablo de la demanda efectiva por nuestros derechos territoriales, políticos y culturales” (Hernández, 2003, p. 217).

En 2012 el informe Desigualdades territoriales y exclusión social del pueblo mapuche en Chile, llamó la atención sobre la urgencia de implementar los derechos indígenas, como base para superar la marginación y exclusión social del pueblo mapuche (CEPAL, 2012). En la actualidad la implementación de los instrumentos internacionales ratificados por el Estado de Chile – como el Convenio 169 de la OIT (suscrito por Chile en 2008, 19 años después de su promulgación) y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007) – es aún deficiente.

Por ejemplo, los derechos sobre la tierra se contemplan en los artículos 14 al 19 del mencionado Convenio 169 de la OIT y del 25 al 27 de la Declaración de la ONU. Además, esta Declaración establece que se requiere del consentimiento libre, previo e informado antes de adoptar proyectos que afecten los territorios de los pueblos originarios. Hay un desfasaje entre el reconocimiento de jure y la adecuada práctica de los derechos indígenas. Sin embargo, es frecuente la violación de estas normas o la falta de transparencia en su implementación; en las comunidades se producen muchas denuncias en lo referido a las limitaciones y omisiones de consultas (Carmona, 2023).

La militarización y el extractivismo en territorios ancestrales – constantes identificables en la historia de la nación que han provocado complejas relaciones entre wingka[ix] y mapuche – continúan siendo problemáticas de suma actualidad. El incremento de los capitales multinacionales dirigidos a la explotación de recursos ubicados en tierras mapuche se produce en los años 70 y 80 del siglo XX, con la expansión de las plantaciones de pino y eucalipto. Con la sucesiva proliferación de empresas forestales, hidroeléctricas, mineras y salmoneras que operan bajo la impunidad otorgada por el gobierno, aumentan los atropellos contra los lof que intentan objetar los intereses capitalistas, incompatibles con sus modos de vida.

Las recuperaciones territoriales, movilizaciones y protestas mapuche han sido violentamente reprimidas y clasificadas como actos terroristas. En concordancia, se ha aplicado la Ley Antiterrorista No. 18.314 (promulgada en 1984) en los procesos judiciales contra los involucrados en dichas acciones. Sobre las críticas a la aplicación de esta ley y las irregularidades detectadas en dichos procesos destacan el Seminario “La Ley Antiterrorista contra el pueblo Mapuche: la criminalización contra una nación” (2010), realizado en la Universidad Alberto Hurtado, el Informe Especial elaborado por el Relator de la ONU Ben Emmenson (2014) y el reporte de Amnistía Internacional Pre-jucios Injustos (2018).

Las cifras de mapuche detenidos, juzgados y procesados injustamente ascienden también al amparo de otras legislaciones, como la Ley de Seguridad Interior del Estado. Las palabras de Elicura Chihuailaf son esclarecedoras en este sentido: “Es “legal” apropiarse de algo que le ha sido usurpado a otro si dicha usurpación se “legaliza” en los Tribunales de Justicia, pero no es “legal” que ese otro/otra actúe para recuperar lo que legítimamente le pertenece. ¿Prescribe la legitimidad?”  (Chihuailaf, 2008, p. 24). Al criminalizar y tildar como extremista y terrorista al pueblo mapuche se busca deslegitimar sus demandas. Detrás de la imposición deliberada de la etiqueta de terrorista se encuentra la expresión de problemas estructurales en la historia de una sociedad racista que aspira la homogeneidad.

Durante el estallido social de octubre de 2019 se masificó el uso de la wenüfoye (bandera mapuche), convirtiéndose en un símbolo de resistencia enarbolado por las masas indignadas, a lo que se unió la consiga “No son 30 pesos son 500 años” (Zapata, 2021), lo que parecía indicar la emergencia de un escenario menos restrictivo a las demandas mapuche. No sorprende que, ante el avance de las protestas y el descontento social, los esfuerzos desmovilizadores del Estado se expresaran con el recrudecimiento de la represión.

III

La Ternura recuerda los días del estallido, pero algunas imágenes muestran un país en aparente calma, fueron rodadas en 2021 durante la Pandemia de Covid-19. Pero al observador atento no escapan los llamados a la lucha inmortalizados en las calles, en las pintadas y carteles que cubren los muros. Probablemente algunos existieran antes del estallido, la superposición de estos reclamos funciona como una síntesis que hila conexiones entre pasado y presente, y que llaman a imaginar un futuro mejor. Junto a estas señales de protesta se encuentran los restos de un monumento dedicado al militar genocida Cornelio Saavedra, protagonista de la “pacificación de la Araucanía”. La permanencia de este ícono es uno de los ejemplos que evidencia la exaltación del legado colonialista vigente en la sociedad chilena.

Para comprender los conflictos sociales en Chile, sobre todo los asociados a los pueblos originarios, debemos mirar hacia la historia no oficial, escuchar las memorias de aquellos a los que no se erigieron monumentos. No necesitan la estática de la piedra aquellos que permanecen vivos en el corazón de sus peñi/lamngen, que son la semilla que germina en cada generación que lucha por reivindicaciones comunes. Sus rostros se encuentran en murales y carteles, desde los cuales interpelan y cuestionan la historia oficial.

Uno de los murales en los que se detienen los realizadores muestra el rostro del weichafe Julio Huentekura Llankaleo, asesinado en 2004 en la Penitenciaría de Santiago, procesado por luchar por lograr la autonomía y el control territorial del pueblo mapuche. En una entrevista realizada a Ricardo von Mühlenbrock tras la presentación de La Ternura en Cerro Navia comenta que el documental quiere honrar y recordar a Julio, a quien conoció en 1999, cuando siendo aun estudiante recorrió durante diez días junto a otros compañeros las comunidades mapuche de Collipuli (provincia de Malleko, Sur de Chile). Cámara en mano, registraron imágenes inéditas durante más de 20 años que, en La Ternura, contrastan con materiales actuales, demostrando la vigencia y continuidad de los esfuerzos en la recuperación de territorios usurpados por el Estado chileno.

Antonieta Huentecura Llankaleo habla de la niñez de su hermano Julio, marcada por la experiencia de ser hijo de migrantes indígenas en Santiago. Su interés por la libre determinación de su pueblo lo llevó a participar en la organización Meli Wixan Mapu, a viajar al sur para ser parte de los conflictos comunitarios. Aunque se trata de un relato personal, familiar, la historia de Julio Huentekura es eco de tantas otras donde el espacio urbano también es escenario de reafirmación de la identidad mapuche[x].

Los realizadores comentan: “Nuestra fase de grabación se dio en un momento extraordinario por la Pandemia del Covid – 19 de carácter global y un Chile post estallido social del 18 de octubre del 2019 que develó la crisis profunda tanto política, económica y moral que afecta a la sociedad chilena (…) En ese contexto llegamos y pudimos ver una presencia cultural mapuche muy fuerte, nuevas generaciones de niñ@s y jóvenes orgullosos de su pueblo”[xi].

En 1999 varios comuneros mapuches, el lonko José Millalen y Victor Ankalaf, dirigente de la Coordinadora Arauko Malleko, comentaban ante las cámaras de los estudiantes las consecuencias depredadoras de las forestales y la vulneración de la integridad física y psicológica de los implicados en la defensa de los territorios. Asimismo, en 2021 desde los lof Radalko, Liempi Colipi y Koyam Montre otros mapuche exponen procesos de recuperación de los territorios y sobre el afán de propietarios privados por lucrar con los recursos ofrecidos por la Mapu.

Durante la filmación de la película la criminalización alcanzó a Alberto Curamil, lonko del lof Radalko, quien fue atacado por carabineros mientras se encontraba en una manifestación pacífica en apoyo a Elena Paine, werkén de Koyam Montre, cuya casa fue incendiada luego de recibir amenazas de muerte. Alberto fue herido y detenido en la Comisaría de Lautaro. Sus familiares se reunieron en las afueras del lugar esperando noticias sobre el arresto, pero el desalojo de los carabineros no se hizo esperar. Desafortunadamente esta no es la única referencia a la criminalización que aparece en La Ternura, otros mapuches nos hablan de intimidaciones, hostigamientos y asesinatos.

Las comunidades hacen frente a la devastación de la Ñuke Mapu, al acoso generado hacia la resistencia y al rechazo de las prácticas culturales ancestrales. En imágenes tomadas en 1999 la machi Llagküray, se comunica con el mundo de sus ancestros acompañada de su kultrún (tambor ceremonial que representa el universo en sus cuatro partes), ella cuenta cómo los malones persiguieron y desaparecieron a las machis. Para Julio Huentekura: “el wingka no ha respetado a nuestros lonko, a nuestras machis, los han matado, nosotros tenemos que hacerlos respetar, tenemos que cuidarla y si es posible dar la vida por ello”.

Con la recuperación territorial se vela también por la permanencia de prácticas culturales, por la transmisión del idioma, de cosmovisiones y del sentido de comunidad que definen la identidad mapuche. Claudia Raipán nos lleva al interior de la ruka donde transcurre su vida cotidiana, es un espacio familiar, de transmisión de conocimientos. Desde su construcción hasta las dinámicas que transcurren en su interior han permitido salvaguardar los saberes legados durante generaciones por una cultura que lucha por subsistir. Como se evidencia en no pocas ocasiones durante el documental, la vida en el lof puede ser adversa debido a las dificultades impuestas por la sociedad racista. Sin embargo, como guerreros de la ternura, los mapuches lejos de concentrarse en el odio o la rabia continúan escuchando las voces de la Ñuke Mapu, y ofreciéndole ceremonias, cantos y danzas que alientan el newen (fuerza) para continuar su defensa.

Referencias

Agostini, C. A., Brown, P. H., & Roman, A. (2010). Estimando Indigencia y Pobreza Indígena Regional con Datos Censales y Encuestas de Hogares. Cuadernos de Economía, 125-150.

Alston, P. (2015, marzo 24). Declaración del Relator Especial de las Naciones Unidas sobre extrema pobreza y derechos humanos. Obtenido de bibliotecadigital.indh.cl: https://bibliotecadigital.indh.cl/bitstream/handle/123456789/792/Declaraci%c3%b3n-2015.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Caniqueo, S. (2006). Siglo XX en Gulumapu: De la fragmentación del Wallmapu a la unidad nacional mapuche. 1880 a 1978. En P. Marimán, S. Caniqueo, R. Levil, & J. Millalén, ¡ … Escucha, winka … ! Cuatro ensayos de Historia Nacional Mapuche y un epílogo sobre el futuro (pp. 129-217). Santiago: LOM Ediciones.

Carmona, R. (2023). Participación de los pueblos indígenas en la política climática. Una revisión etnográfica de la experiencia chilena. Revista de Antropología Iberoamericana, 17-39.

Casal, C. (2010, julio 22). Conclusión Seminario: “La Ley Antiterrorista contra el pueblo Mapuche: la criminalización contra una nación”. Obtenido de CETRI: https://www.cetri.be/Conclusion-seminario-La-ley?lang=fr

CEPAL. (2012). Desigualdades territoriales y exclusión social del pueblo mapuche en Chile. Santiago de Chile: Naciones Unidas.

Chihuailaf, E. (2008). Nuestra lucha es una lucha por ternura. En E. Chihuailaf, R. Millamán, A. Devalpo, J. Massardo, & C. Ruiz, Historia y luchas del pueblo mapuche (pp. 9-30). Santiago: Aún creemos en los sueños.

Chihuailaf, E. (2021). La vida es una nube Azul. Temuco: LOM Ediciones.

Hernández, I. (2003). Autonomía o ciudadanía incompleta. El pueblo mapuche en Chile y Argentina. Santiago: Naciones Unidas – Pehuén Editores.

Marimán, P. (2006). Los mapuche antes de la conquista militar chileno-argentina. En P. Marimán, S. Caniqueo, R. Levil, & J. Millalén, ¡ … Escucha, winka .. .! Cuatro ensayos de Historia Nacional Mapuche y un epílogo sobre el futuro (pp. 53-128). Santiago: LOM Ediciones.

Marimán, P., Caniqueo, S., Levil, R., & Millalén, J. (2006). Introducción. En P. Marimán, S. Caniqueo, R. Levil, & J. Millalén, ¡ … Escucha, winka … ! Cuatro ensayos de Historia Nacional Mapuche y un epílogo sobre el futuro (pp. 11-16). Santiago: LOM Ediciones.

Millaman, R. E. (2021). El conflicto estado chileno y el pueblo mapuche: La emergencia del derecho propio. ABYA-YALA: Revista sobre acesso á justiça e direitos nas Américas, 209-233.

Paillalf, J. (2019). Los mapuche y el proceso que los convirtió en indios. Psicología de la discriminación. Santiago de Chile: Catalonia.

Radio Kurruf. La señal del viento. (2023, abril 11). Se estrenará «La Ternura: El llamado de la Ñuke Mapu», inspirada en Julio Huentecura Llankaleo: https://radiokurruf.org/2023/04/11/se-estrenara-la-ternura-el-llamado-de-la-nuke-mapu-inspirada-en-julio-huentecura-llankaleo/

Saavedra, I. (2019). Prólogo a la Primera edición. En J. Paillalef, Los mapuche y el proceso que los convirtió en indios: Psicología de la discriminación (pp. 5-7). Santiago de Chile: Catalonia.

Santelices, O. (2022). El derecho a la tierra: desigualdad, pobreza y exclusión del pueblo mapuche en Chile. Ágora.

Zapata, C. (2015). Estado-nación y poblaciones indígenas en Ecuador, Bolivia y Chile. En C. Zapata, Intelectuales indígenas en Ecuador, Bolivia y Chile (pp. 149-248). La Habana: Fondo Editorial Casa de las Américas.

Zapata, C. (2021). Autoras mapuche y momento constituyente en Chile. Universum, 623-643.

 

Notas

[i] El territorio mapuche Gülumapu se extiende desde el Océano Pacífico hasta la cordillera de los Andes, ubicación actual de Chile.

[ii] Nos recuerda Pablo Marimán que los españoles se vieron obligados a reconocer la independencia territorial y política de la nación mapuche: “la sociedad Mapuche es uno de los pocos pueblos originarios del continente que en pleno proceso de conquista, colonia y posterior formación de las repúblicas, mantuvo, acrecentó y controló un extenso territorio que iba entre los mares Atlántico y Pacífico de América del Sur” (Marimán, Los mapuche antes de la conquista militar chileno-argentina, 2006, p. 54). Añade: “La conquista de América por España (también inglesa, francesa, holandesa, portuguesa) significó el genocidio para muchos pueblos. El sistema colonial integró a otros a la explotación económica inhumana que ejercían sobre ellos los representantes de las metrópolis y sus descendientes, los criollos. Este fenómeno afectó a los Mapuche de manera diferenciada, pues la libertad e independencia de siglos se mantuvo y desarrolló al sur del río Biobío, mientras que las poblaciones que quedaron situadas al norte fueron sometidas a la maquinaria colonial a través de los sistemas de encomiendas y los pueblos de indios” (Marimán, Los mapuche antes de la conquista militar chileno-argentina, 2006, p. 124).

[iii] Tras la independencia se tensan las relaciones entre el Estado y la nación mapuche, sobre todo en el segundo siglo de vida republicana. En pos del desarrollo del Estado-nación y la unidad se buscó incorporar los territorios mapuche a la geografía nacional. El episodio más violento de chilenización del Gülumapu fue el genocidio llamado hipócritamente “pacificación de la Araucanía” (1881-1883) (Zapata, 2015).

[iv] Presentación disponible en el canal de YouTube de la Casa de las Américas: https://youtu.be/lsYn5vleTyI

[v] Para consultar información sobre las presentaciones puede visitarse el perfil: https://www.facebook.com/profile.php?id=100087033922130

[vi] El Wallmapu o País mapuche se constituye del Puelmapu (Argentina) y Gülumapu (Chile).

[vii] Sitio web dedicado a la promoción del filme, donde se recopilan las motivaciones de su realización, imágenes del proceso de grabación y material de difusión: https://sway.office.com/13cWH9gIG5qHzUTS?ref=Facebook&fbclid=IwAR1wkLUgpax-L4ajcThY6FTLeiCvrbdd_rbYnlAhz40VjzJW9DOSw_s6uQg

[viii] En 2002 el Banco Mundial indicaba que “el 65% de los indígenas se sitúa en los dos quintiles más bajos de la distribución de ingresos” (Santelices, 2022, pp. 5-6). Mientras mapeos de pobreza realizados en 2010 profundizan en que “las estimaciones muestran que los pueblos Mapuche y Aymará tienen en general las tasas de pobreza más altas” (Agostini, Brown, & Roman, 2010, p. 128). Philip Alston, Relator Especial de las Naciones Unidas sobre extrema pobreza y derechos humanos, enfatizó que la eliminación de la pobreza extrema en Chile requiere de focalizar la atención en la situación de los pueblos indígenas (Alston, 2015).

[ix]  “Wingka es una expresión que viene de wingkalf que significa robar en mapuzugun” (Paillalf, 2019, p. 24). Se denomina con esta palabra a quien no es mapuche. Los autores del libro ¡ … Escucha, winka … ! al referirse al concepto y sus connotaciones explican: “Quizás nos podríamos quedar con esta visión y ubicarlos en la posición del enemigo, pero tenemos la certeza de que madurará en ellos (ustedes) una posición ni paternal ni mesiánica hacia nosotros, que resquebraje la careta de winka y reformatee el disco duro que les inoculó el criollo, el único y verdadero winka. Cuando no sean considerados tan sólo como masas votantes o consumidoras, sino como sujetos diferenciados de una nación plurinacional, quizás la categoría winka caiga en desuso, como esperamos también se vengan abajo nuestras condenas absolutas a ustedes por el papel que jugó su Estado en nuestra dominación y empobrecimiento” (Marimán, Caniqueo, Levil, & Millalén, 2006, pp. 13-14).

[x] Para más información sobre la ciudad como espacio de legitimación de las culturas originarias recomiendo la lectura del ensayo de Lucía Guerra La ciudad ajena: subjetividades de origen mapuche en el espacio urbano, galardonado con el Premio Literario Casa de las Américas en 2013, en la categoría Premio Extraordinario sobre Culturas Originarias.

[xi] Palabras tomadas del perfil de Facebook dedicado al documental, publicación del 28 de octubre de 2022.