Descentrados Chile

Quién habla

Fotografía: Paulina Ibieta

Por Paulina Ibieta Cruz[i] 

Quién habla
cuando hablan
los queridos
la misma Voz
que habla
en los que evito
es la que habla
por mi boca
y en el río
cuando se abren
los brotes
en la voz
de los asesinos
en el llanto
de los deudos

Es el Soplo
que entrevera
cielo y tierra
y pulsa la geometría única
en cada ser

Escucharse
y sentir la música
de las esferas
el eco palpitante
de la explosión primigenia
el susurro de las praderas
la espuma de las olas

Emana del silencio
es preciso aprender
a despojarse

Asir la Voz
un instante
en el deleite
y no dejar ya
de reconocernos

[i] Mi nombre es Paulina Ibieta Cruz. Creí en el Dios cristiano tradicional por cuarenta y seis años, lo que definió el curso de mi vida. Me llevó a mirar con genuino interés a las personas distintas a lo que conocía en mi familia y en este “camino de la mirada” me fui alejando y encontrándome a mí diferente. Me empecé a dar cuenta que la lana que me cubría era negra, que lo de arriba era sólo el delantal blanco del colegio. Y me gustó. Seguí el curso y compartí mi vida con seres de distintos colores, como la bandera que hace ondear al arcoíris. Y mi enseñanza católica deliciosamente renegrida me hizo ir más allá: participé en grupos budistas tibetanos, taoístas, evangélicos, etcétera y me enamoraron las personas y pololeé con algunos, con algunas. Cuánta belleza pude ver gracias a Él. Fui su oveja negra y aunque rabiaba y le reclamaba, sé que me quería. Bueno, creo. El punto es que todo eso se cayó y me encontré con una sensación de orfandad demasiado vasta. Tengo cuarenta y seis años. No sé qué viene ahora, qué me va a chorrear por los dedos. Con quién me voy a quejar, a quién voy a increpar. No sé cómo diantres me voy a escribir. Publiqué dos libros gracias a la Beca de creación literaria del Fondo del libro y la lectura, el año 2005 y hace unos tres años volví a adjudicarme una de las mismas, pero no publiqué. Me gustaría volver a concretar algo, tengo varios proyectos guardados; pero por ahora paso. Ando de capa caída sin Dios, necesito averiguar de qué se trata la existencia y sentirme amada por… Chuta, por Algo más. Y retomar el “camino de las miradas” que es amar y parece bien cliché, pero es cierto.