Por Abanay Quiñones Alonso
Chef, madre, amiga y apasionada de los sabores con alma.
Como todas las mañanas, el olor a ajo y deliciosas especias embriagaba el aire de la cocina de Pilar.
Esta tarde lanzaremos un plato de cuchara del día. El cuerpo pide algo que abrigue, y el curry, aunque no sea de aquí, sabe a viaje y a hogar al mismo tiempo.
—¡Haremos crema de lentejas al curry!
En el mostrador tenía organizados cada ingrediente, en forma de ritual.
En un bol, las lentejas remojando; una pechuga de pollo, cebolla, ajo, zanahorias, curry en polvo, sal, pimienta negra y aceite de oliva virgen extra.
Lo primero: comenzó picando la cebolla.
—Es el sofrito la base de todo el plato; corta la cebolla, el ajo y la zanahoria de la forma que prefieras: sofríelas a fuego lento, que suden y se confiten; la prisa es enemiga del sabor.
Mientras las verduras chisporroteaban en la olla, puso a dorar las pechugas de pollo.
—Solo un poco para que sellen su jugo. No queremos que se sequen.
Luego, con un gesto generoso, añadió dos cucharadas colmadas de curry en polvo al sofrito. El olor era cada vez más embriagador.
—Solo un minuto para que el curry se abra.
Añadió las lentejas escurridas; removió todo para que se integraran los sabores y cubrió con caldo de pollo.
—Agua también vale, pero el caldo da profundidad.
Dejó que hirviera y luego bajó el fuego.
—Ahora esperamos al menos una hora, hasta que las lentejas se rindan y se hagan una crema.
Esa espera fueron muchas lecciones, porque me contaba más de su familia y cómo nunca usaba reloj en la cocina; se guiaba por el tacto y por su olfato.
Finalmente, usó una batidora de mano hasta obtener una sedosa crema; probó, añadió una cucharada de sal, una pizca de pimienta y añadió una tapa de limón.
—El ácido despierta mejor los sabores —me dijo.
Sirvió la crema, densa y como terciopelo, en un plato hondo. Encima colocó las pechugas cortadas en tiras, un hilillo de aceite de oliva por encima, en crudo, y un poco de perejil fresco picado.
—¡A comer! Comida de abrazo.
Cuando probé la primera cucharada sentí magia; eran especias lejanas. Fue, sencillamente, otra explosión.
Este plato contiene muchos beneficios para la salud; he probado hacerlo sin las pechugas y añadiendo más especias y verduras, y realmente es insuperable. Su aporte es muy equilibrado: rico en proteínas, fibra y carbohidratos.
Las lentejas aportan hierro, zinc y potasio. Ayudan a la salud cardiovascular, al control glucémico y favorecen la digestión.
Zanahoria: contiene betacaroteno. Magnífica para la salud ocular. Ayuda a regenerar la piel y es antioxidante.
Ajo: el mayor antibiótico y antivirus natural. Ayuda al sistema inmunológico.
Cebolla: es antialérgica y antiinflamatoria, antioxidante y prebiótica.
Curry: es un potente antiinflamatorio, digestivo y antioxidante.
Ingredientes:
- 1 kilo de lentejas
- 2 pechugas de pollo
- 2 cebollas grandes
- 5 dientes de ajo
- 4 zanahorias
- 2 cucharadas de curry
(suave o picante, al gusto)
- Zumo de un limón
- Sal y pimienta

