Descentrados Chile

Filosofía para Niños/as en la escuela y su potencial para el desarrollo de las habilidades del siglo XXI y el abordaje Integral en el Currículo Educativo.

Fotografía: Mateo, 6 años

Es necesario desarrollar una
pedagogía de la pregunta.
Siempre estamos escuchando
una pedagogía de la respuesta.
Los profesores contestan a
preguntas que los alumnos no
han hecho.
Paulo Freire.

 

Por Marco Parada
Profesor de Filosofía, con 25 años trabajando en Educación, principalmente en el ámbito de desarrollo cognitivo y actualmente trabaja en la evaluación y orientación de la gestión de las escuelas.

 En el año 2012, en nuestro sistema educativo comienza la instauración de las Bases Curriculares (BBCC) para educación básica, luego en 2015 las de educación media, en 2016 las de formación diferenciada técnico-profesional y en 2018 las de educación Parvularia, planteando todas ellas como fundamento “establecer los Objetivos de Aprendizaje (OA) que definen los desempeños mínimos que se espera que los estudiantes logren en cada asignatura y nivel de enseñanza. Integrando en ellos, habilidades, conocimientos y actitudes que se consideran relevantes para que niños, niñas y jóvenes alcancen un desarrollo armónico e integral, que les permita enfrentar su futuro con las herramientas necesarias y participar de manera activa y responsable en la sociedad”.

Esta Bases Curriculares tienen por propósito reemplazar al Marco Curricular vigente hasta ese momento, el cual estaba compuesto por Objetivos Fundamentales y Contenidos Mínimos Obligatorios, es decir, con esta implementación, se propone un cambio de mirada en la educación que recibían nuestras niñas y niños, desde una propuesta sustentada en la transmisión de contenidos hacia un sistema que pone énfasis en el cumplimiento de Objetivos, con un fuerte componente en el desarrollo de las habilidades que requieren nuestras niñas, niños y jóvenes para enfrentar los desafíos de la cada vez más compleja sociedad.

En esta línea, las BBCC proponen un cambio y una oportunidad para que las y los docentes trabajen de una manera distinta en el aula en pos de lograr que sus estudiantes se desarrollen de manera integral.

A lo señalado, se suma, que desde el Plan de educación 2030 de la UNESCO, se comienza a promover con mucha fuerza la necesidad de trabajar con las habilidades del siglo XXI. Estas habilidades son inicialmente 4, y se las conoce como las 4C, Pensamiento Crítico, Colaboración, Creatividad y Comunicación, además estas habilidades se complementan con Inteligencia Emocional, Competencia Digital y Aprendizaje Continuo.

Como se puede observar, todas estas definiciones muestran un avance en las propuestas educativas para nuestro país, al igual que en otros de la región, por entregar una educación acorde con las necesidades de las y los estudiantes. No obstante, a más de 10 años de comenzar con estos profundos cambios, no pareciera vislumbrarse los mismos avances en las instituciones educativas, lo que se puede observar, por ejemplo, en la trayectoria de los resultados educativos de los últimos años. Estos resultados muestran que, tanto en Matemática como en Lenguaje el rendimiento de las y los estudiantes de segundo medio se mantiene prácticamente igual[1].  Si bien los resultados anteriores no consideran los efectos de la Pandemia, puesto que solo abordan hasta el 2018, los resultados del Simce 2022 para 4° básico, un poco menos alentadores, puesto que muestran que, por ejemplo, en Lectura se observó una baja de 4 puntos (267) y de 6 puntos en II Medio (243). Así mismo, para el caso de Matemática, se registró una baja considerable en ambos niveles educativos, de 10 puntos en 4° básico (250) y de 12 puntos en II medio (252). Lo anterior, sin duda constituye un gran desafío para la política pública, y para lo que está sucediendo en nuestras salas de clases[2].

En este escenario, esta columna busca proponer la integración de la Filosofía para niños/as desde los primeros años de educación en nuestras escuelas, como una forma alternativa para trabajar en el desarrollo de habilidades de orden superior, fortalecer la cobertura curricular y atender de manera consistente al abordaje de las mencionadas habilidades para el siglo XXI.

Nos encontramos en un momento complejo, pero que genera una gran oportunidad al sistema educativo. Por una parte, enfrentamos y enfrentaremos por algunos años las consecuencias de la crisis sanitaria producida por el Covid 19 respecto de la pérdida de aprendizajes en niñas y niños, lo que en parte explica los resultados educativos de 2022 y, por otra, la necesidad de preparar a niñas y niños para una era digital en permanente cambio, donde los desafíos no se pueden predecir completamente, pero,  para la cual podemos entregarles herramientas sólidas que les permitan enfrentarla adecuadamente.

Se pueden mencionar múltiples beneficios acerca de la implementación de la enseñanza de la Filosofía en edad temprana, pero resaltamos el desarrollo de habilidades para el siglo XXI, puesto que el desarrollo de estas habilidades es de importancia transversal para el desarrollo integral de las niñas, niños y jóvenes al momento de enfrentar los desafíos que les depara su futuro.

En primer término, debemos desmitificar la percepción de que la Filosofía es una actividad reservada sólo para un contexto académico altamente especializado, dada su complejidad y la profundidad de sus temáticas, pues si bien, la disciplina filosófica nace como una actividad intelectual que busca alcanzar el más alto nivel del conocimiento, su introducción en el aula de una manera metodológicamente “amigable”, puede contribuir de manera significativa al crecimiento intelectual de nuestros estudiantes y futuros ciudadanos.

En línea con lo anterior, la Filosofía para niños en el aula, no busca competir con las otras disciplinas (asignaturas), sino, integrarse de manera transversal en el currículo a modo de puente entre los diferentes ámbitos del saber, que contribuya de una manera interdisciplinaria a que las y los estudiantes  miren el mundo que les rodea con una mirada holística, crítica y reflexiva. Ahora se presentan algunos ejemplos de cómo se puede integrar la Filosofía para niños en el currículum educativo.

Filosofía y pensamiento crítico: Se presenta la posibilidad de que las y los docentes integren en sus clases, preguntas a sus estudiantes como una forma de estimular el análisis y la evaluación de sus ideas, favoreciendo con ello sus capacidades para cuestionar, discernir y fundamentar sus opiniones. Algunas preguntas pueden ser dependiendo del contexto, (imaginemos un tercer año básico ¿Cuál es tu opinión sobre la importancia de cuidar el Medio Ambiente? ¿Por qué piensas así?, ¿Qué piensas de tener que estudiar y hacer tareas? Si alguien te dijera que es mejor solo jugar, ¿Estarías de acuerdo?, entre muchas otras.

Filosofía, ética y formación ciudadana: En el aula se pueden trabajar temas concernientes a la ética y la ciudadanía desde muy temprano, además este es un tema que se encuentra considerado en el currículum chileno. Es relevante que se pueda abordar desde distintas perspectivas las cuestiones éticas y de ciudadanía, principalmente en una sociedad donde se advierten problemáticas cada vez más compleja como la nuestra. Algunos ejemplos de preguntas pueden ser: si fueras gobernante de nuestro país ¿Qué medidas tomarías para que se respeten los derechos de todas y todos? ¿De qué manera piensas que deberíamos actuar como sociedad para que no existan niñas y niños que no pueden ir a la escuela?

Filosofía y comunicación de las ideas: Es a través de la generación de diálogos permanentes en el aula que se puede contribuir decididamente al desarrollo de las habilidades comunicativas de las y los estudiantes, así como su expresión oral y escrita. Para esto, los diálogos instaurados entre docentes y      estudiantes deben procurar abrir la reflexión, intencionar la escucha activa entre ellos, la necesidad de argumentar, así como de exponer y escuchar ideas de manera clara y completa.

Filosofía y pensamiento creativo: La filosofía contribuye a que niñas y niños desarrollen una mejor comprensión de ideas abstractas y conceptos de mayor complejidad, propios de la expresión artística. Para ello, es importante que las y los docentes incentiven que sus estudiantes puedan mirar los distintos temas, las problemáticas presentadas en clases, desde distintas perspectivas, sin limitar sus respuestas o apreciaciones, lo aceptado por la convencionalidad, pues se trata de que se abran a la innovación. Algunos ejemplos de preguntas pueden ser: Imagina que tienes la capacidad de crear una máquina que resuelva la crisis energética Si pudieras convertirte en un animal fantástico ¿Qué animal serías? ¿por qué piensas que serias ese animal?

Filosofía e integración disciplinaria: Como se ha mostrado hasta ahora, la filosofía no es una nueva asignatura, aunque se puede presentar como una, sino más bien es una posibilidad de interconexión entre los diferentes saberes y disciplinas, pues se interesa en todos ellos. De ahí, que su contribución se considera relevante para la integración de las diferentes asignaturas conectando los conceptos aprendidos en todas ellas de una manera holística y significativa.

Para cerrar, considero relevante quedarnos con una frase para la reflexión expresada por el gran educador Paulo Freire “El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas”. 

Referencias:

  • Pedagogía de La Esperanza – Un reencuentro con la pedagogía del oprimido. Paulo Freire. siglo XXI Ediciones.

https://cned.cl/institucional/marco-curricular-y-bases-curriculares/

[1] Resultados Simce Lenguaje y Matemática Segundo Medio, periodo 2014 a 2018, fuente Agencia de Calidad de la Educación. https://archivos.agenciaeducacion.cl/Panorama_Final.pdf

[2] https://www.mineduc.cl/resultados-del-simce-2022/