Descentrados Chile

Seguridad y perspectiva de género: Una mirada necesaria

Fotografía: Reclutamiento para la formación de mujeres en la Primera Guerra Mundial.

Por Carolina Guerra Fuentes
Socióloga, U. de Chile.
Docente MAGEN, UBO
Máster in Politiche Sociali e Direzione Strategica del Territorio
Università di Bologna, Italia.

 El enfoque de género y su relación con el concepto de seguridad ha sido de difícil implementación en políticas públicas que buscan impactar en la rebaja de hechos que ponen en riesgo a poblaciones específicas. Esto, porque las decisiones sobre la seguridad se han alejado de este enfoque, no considerando las necesidades y características específicas de colectivos más amplios que el ciudadano “típico” o promedio.

La separación tradicional entre el espacio público (donde la ciudadanía interactúa y puede ser víctima de algún delito o incivilidad), y el espacio privado (hogar y supuesto refugio o zona segura) ha hecho que no se atiendan las necesidades de seguridad de grupos como las mujeres y las diversidades, o disidencias sexo genéricas.

A nivel conceptual se requiere superar el paradigma de “seguridad única y objetiva”. Esto es reconocer que la seguridad es subjetiva y afecta de manera distinta a hombres y mujeres y diversos géneros. Las mujeres experimentan mayores niveles de inseguridad y miedo al delito, tanto en espacios públicos como privados, por ejemplo, ya que las experiencias en delitos como robos con intimidación, o hurtos en el transporte público, conllevan con mayor probabilidad hechos de connotación sexual que vulneran la dignidad de las víctimas más allá del solo robo y la intimidación.

Las diferencias de poder en las relaciones públicas y privadas se manifiestan en la sensación de inseguridad y por lo tanto otro desafío conceptual requiere abandonar la división público/privado, es decir la tradicional distinción entre espacio público (peligroso) y privado (seguro), porque puede ser errónea. Las mujeres enfrentan amenazas en ambos ámbitos, y la violencia en razón de género influye en su percepción de inseguridad en lo público, y la pone en diversos riesgos de violencia en lo privado.

Otro elemento asociado a las dinámicas de poder en los espacios público y privado es el reconocer la influencia de la socialización, en donde hombres y mujeres son socializados de forma distinta, en donde existen sesgos y estereotipos que afectan sus actividades cotidianas, los lugares que se frecuentan y sus comportamientos. Esto crea “espacios de género” que influyen en su victimización. Por ejemplo, al caminar por la calle a diferentes horas, en un bar, en un concierto, en el trabajo, en un espacio educativo y las relaciones de poder entre hombres y mujeres.

A nivel conceptual, el enfoque interseccional permite reconocer que la seguridad de las mujeres se ve afectada por múltiples factores como el barrio o territorio, la edad, el pueblo originario al que pertenezca, la nacionalidad y orientación sexual, etc., y diseñar políticas que aborden estas intersecciones permite reconocer riesgos diferenciados y generar políticas de prevención más pertinentes.

Estas reflexiones anteriores son de gran importancia para el diseño de políticas públicas que mejoren la percepción de seguridad considerando las necesidades de género, ya que ello puede mejorar el impacto y resultados esperados en los distintos géneros, y al mismo tiempo, permite observar con detención qué efectos esperados e imprevistos, positivos y/o negativos puede tener políticas populistas, como por ejemplo las acciones de militarización de ciertos conflictos relacionados con la seguridad.

¿En qué nos aporta la perspectiva de género en las alternativas de intervención pública en seguridad? En primera instancia en no replicar errores ya ocurridos en otros contextos y países, y por tanto prevenir efectos negativos de la militarización de territorios para controlar la seguridad pública, pero que puede tener impactos muy negativos en mujeres, poblaciones LGTBIQA+, y familias en general. Un ejemplo claro en Chile son los resultados de los procesos de militarización del territorio de Wallmapu, y otros como la Legua Emergencia en la capital.

A nivel de política pública se requiere incorporar la experiencia de las mujeres. Incluir a las mujeres y diversidades sexuales en todas las etapas de diseño e implementación de políticas de seguridad, desde la investigación hasta la toma de decisiones y utilizar herramientas como auditorías de seguridad con perspectiva de género para identificar sus necesidades y preocupaciones, ha permitido en la experiencia internacional, generar políticas con efectiva perspectiva territorial y recogiendo sus necesidades.

Se requiere una mirada interdisciplinar, ya que la seguridad no es solo un asunto “policial”. Es necesario involucrar a profesionales de la educación, el urbanismo, la salud y otros campos para abordar las causas estructurales de la inseguridad de los territorios.

La prevención de todo tipo de violencias requiere un énfasis, considerando la violencia machista en todas sus formas, desde el acoso callejero hasta la violencia doméstica, superando la separación pública/privada. Esto implica campañas de sensibilización, educación en igualdad y trabajo con hombres y masculinidades violentas, para prevenir conductas de riesgo.

Las políticas deben adaptarse a las necesidades específicas de cada comunidad, considerando las particularidades de los barrios y las experiencias de las mujeres en ellos, lo cual permite poner la atención a la escala local.

Finalmente es fundamental evaluar el impacto de las políticas de seguridad con perspectiva de género y realizar un seguimiento continuo para garantizar su eficacia y adaptarlas a las necesidades cambiantes de las mujeres y sus territorios, lo que implica mecanismos de evaluación intermedia y finales, y seguimiento. Incorporando estas consideraciones, las políticas públicas de seguridad pueden abordar de manera más efectiva las necesidades de seguridad de las mujeres y comunidad LGTBIQA+ y contribuir a la construcción de sociedades más justas e igualitarias.

Referencias:

 Rincón, María Izco. “La relación entre las políticas de seguridad y el enfoque de género: una aproximación a la realidad española”. Revista Electrónica de Ciencias Criminológicas. e-Eguzkilore. Zientzia Kriminologikoen Aldizkari Elektronikoa/

Número 5, 2020, 5. Zenbakia. ISSN: 2530-1969.

  • PNUD – Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. 2005. Venciendo el temor: (In)seguridad ciudadana y desarrollo humano en Costa Rica. Informe Nacional de Desarrollo Humano en Costa Rica, coord. por Kevin Casas. San José: PNUD.
  • Rainero, L., Rodigou, M., & Pérez, S. (2005). Herramientas para la Promoción de Ciudades seguras desde la perspectiva de género. Córdoba: Centro de Intercambio y Servicios Cono Sur Argentina (Ciscsa)/Unifem.
  • Koskela, H., & Pain, R. (2000). Revisiting fear and place: women´s fear of attack and the built environment. Geoforum, 31(2), 269-280. doi: 10.1016/S0016-7185(99)00033- 0