Descentrados Chile

Batalla en el “entre”. El desafío escritural del adolescente y sus otros significativos.

Fotografía: Mat, 14 años

Por Néstor Martínez
 Psicólogo Universidad UCINF. Magister en teoría y clínica psicoanalítica, Universidad Diego Portales. Postitulo en psicopatología psicoanalítica ICHPA. Docente Universidad UNIACC.
Comité Editorial revista Significantes (psicoanálisis, arte y cultura). Psicólogo clínico.

 “Como Libertad, la escritura es sólo un momento.
Pero ese mo­mento es uno de los más explícitos de la Historia,
ya que la Histo­ria es siempre, y ante todo,
una elección y los límites de esa elec­ción” (Barthes. 2011, 22)

Si bien es cierto que existe -a partir de los desarrollos freudianos- la idea de que, en psicoanálisis, el aparato psíquico es una entidad cerrada en la que los contenidos se encuentran en un interior bien delimitado (Eidelsztein, 2018), cuestión que cobró con los desarrollos kleinianos mucha más consistencia, por su lógica argumentativa que instala, por ejemplo, al complejo de Edipo a nivel casi genético. Será a partir de los desarrollos topológicos de Lacan que el aparato psíquico dejará de ser esa especie de claustro y el Otro se nos presentará como un lugar constitutivo, determinante del sujeto (Eidelsztein, 2021), y al mismo tiempo, extimo (Miller 2010).

En esta última línea, se enmarca esta reflexión en torno a la temática de la constitución del sujeto adolescente, que no solo se enfrenta al desafío de lidiar con sus pulsiones sexuales, a fin de acceder a un objeto exogámico. Sino que, como no es un ente aislado, participa de un proceso más amplio que su sola subjetividad, el cual incluye a sus pares, sus padres, las instituciones en general, y la sociedad en su conjunto.

Siguiendo a Klein (2012), diremos que el desarrollo adolescente se trataría en parte, de una cuestión etárea que implicará la producción de una biografía, o más bien, una autobiografía. Esta, según las expectativas adultas, se espera que pueda arribar a lo que se concibe como adultez, a saber, el logro de una integración-adecuación al campo social del que habrá de participar.

Así entonces, la propuesta de este escrito es poder pensar el trabajo psíquico, del adolescente, como un trabajo de historización y, por lo tanto, de creación autobiográfica, a partir de la noción de escritura, que como lo señala nuestra referencia a Barthes, se trata en sí, de elección que instaurará ciertos límites psíquicos que harán posible una determinada identidad. Pero, además, esta idea de escritura, si bien es el trabajo al que se aboca el adolescente, es al mismo tiempo un trabajo conjunto, en el que participarán otros, de maneras distintas.

El adolescente y su regresión.

Blos en 1978 afirma que el adolescente se enfrenta a un segundo proceso de individuación, por tanto, es un momento crítico, esperable y pasajero que procura una reconstitución de sus funciones psíquicas, idea que ya estaba presente en Freud (1992 [1905]). Este proceso se da mediante una regresión que promueve entonces el desarrollo. Dinámica circular, continua, que hace posible el pasaje a la adultez y, por tanto, se piensa como un “logro” del desarrollo, que entre otras cosas, proporcionará una continuidad biográfica, al tiempo que permitirá resolver ciertos asuntos de la infancia que podrían -por fijación por ejemplo-, transformarse en potenciales puntos de cristalización que devienen patológicos. Con lo cual, se establece que este trabajo de escritura es un elemento central para el desarrollo.

Por otra parte, Winnicott (Klein 2012) dirá que todo cuanto ocurre en el desarrollo es dependiente del ambiente, más allá de que para él, el desarrollo sigue ciertos patrones de índole genética, el resultado de este en términos emocionales está influido por las características y modalidades de relación que el individuo logra con el ambiente, el que deberá ser “suficientemente bueno”. Esta idea permite ahora establecer, una relación entre el desarrollo emocional, el proceso de escritura y el ambiente. Es que, sin desconocer el papel de la carga genética, de las características del sistema nervioso, etc., de lo que se trata cuando hablamos de escritura, es del desarrollo emocional del sujeto adolescente, y cómo, este determina el modo que asumirá en su pasaje al campo social, en tanto adulto.

Así, no se trata para el desarrollo de maduración biológica, sino de como ese aprés coup puede facilitar -o no- el desarrollo.  Este proceso regresivo no ocurre una sola vez, sino que es un proceso continuo, y es ahí donde las expectativas del mundo adulto entran a participar de modo tensionante, ya que no solo espera que el paso a la adultez se produzca, sino que el tiempo apremia, y aparecen una serie de otros elementos como el fin de la educación media, que implicarán en muchos casos, un pasaje no sin conflicto. En pleno duelo por la identidad infantil, y con una serie de incertidumbres, que no siempre favorecen un desarrollo, sino que incluso pueden obstaculizarlo.

Identidad como efecto de escritura

Hasta acá entonces, la identidad se consolida en un momento crítico y será efecto de escritura. Este acto escritural por su parte implica regresiones, idas y venidas por la trama histórica que en cada una de las vueltas reescribe algo, y posibilitará la tramitación del duelo por la identidad infantil. A esto lo denominamos acá, el “entre”, es decir, un espacio en tensión, al cual el adolescente será conducido para tratar de escribir, definir, delimitar una nueva identidad, que permita la integración de los elementos infantiles, que genere su continuidad identitaria, y al mismo tiempo que habilite ese acceso a lo social, bajo la rúbrica de la adultez.

Es que tal y como menciona Bolaños-Gordillo (2007) citando a Ginménez, la cultura está íntimamente ligada a la identidad, implicará la interiorización de diversos elementos que están a disposición en la cultura. Es decir, la identidad es siempre un elemento social, que, si bien distingue a los individuos, posibilita un lugar. Es aquí donde vemos que la escritura del adolescente es en parte un acto de escritura conjunta, pues los elementos que conforman su identidad están ya dados, son facilitados por los otros significativos. Al respecto, podemos tomar las palabras de Barthes:

“Al escri­tor no le está dado elegir su escritura en una especie de arsenal in­ temporal de formas literarias. Bajo la presión de la Historia y de la Tradición se establecen las posibles escrituras de un escritor dado” (Barthes 2011, 21)

La cultura (familia y pares entre ellos) juega un papel, aporta los significantes -para ocupar el vocabulario lacaniano-,  con los que el sujeto habrá de constituirse, o escribirse. Y si bien hay cierto grado de determinación, al mismo tiempo es el adolescente quién deberá ejecutar el acto creador que le permita construir algo que haga posible la diferenciación y el acceso a la cultura. Es que, en la misma lógica de Barthes, es en la escritura donde se produce la individualización, porque es ahí donde el sujeto (escritor) se compromete.

A modo de reflexión final

El sujeto adolescente está en constante tensión, no solo por la cultura, sino también por sus pulsiones y procesos personales, y que deberá tramitar para lograr un acceso al mundo adulto. A este proceso de consolidación identitaria, lo denominamos escritural, dado que implica un acto creador disyunto del registro biológico. En esta empresa el adolescente se embarca tomando elementos propios del discurso social, buscando diferenciarse y al mismo tiempo haciéndose un lugar que reconozca y valide su singularidad, cuestión posible si se compromete emocionalmente, pero, además, si el ambiente proporciona ciertas condiciones de posibilidad.

Referencias

Barthes R. 2011 El grado cero de la escritura y nuevos ensayos críticos Ed. Siglo XXI

Blos P. 1978. La transición adolescente. Bs. Aires ASAPPIA.

Bolaños-Gordillo L. 2007 ¿Cómo se constituyen las identidades en la persona? Revista Ra Ximhai Universidad Autónoma Indígena de México

Eidelsztein A. 2018. El origen del sujeto en psicoanálisis. Del big bang del lenguaje y el sujeto. Letra Viva.

Eidelsztein A. 2021. Modelos, esquemas y grafos en la enseñanza de Lacan. Letra Viva.

Freud S. 1998 [1905] Tres ensayos de teoría sexual. O.C. Tomo 7, Amorrortu Editores.

Klein A. 2012. Imágenes psicoanalíticas y sociales de la adolescencia. Un complejo entrecruce de ambigüedades. Interdisciplinaria, revista de psicología y ciencias afines. Argentina.

Miller J. A. 2010 Extimidad. Paidós Bs. Aires.