Descentrados Chile

Mujeres, arte y performance como forma propia de deconstrucción: Algo tan increíble que no puede explicarse con palabras.

Fotografía : David Aracena

Por Shirley Ruiz
Artista, Costa Rica. 

¿Puede existir algo que se les escape a los sentires?  ¿Algo tan extraordinario que nos haga callar? ¿Cómo describes un corazón roto por el silencio? ¿Cómo nombras ese miedo que te acompaña cada vez que abandonas tus sueños? ¿Cómo nombrar la rabia ante las injusticias y abusos? ¿Cómo explicas la sensación de descubrir tu propia esencia en la mirada del otro? Hay experiencias capaces de penetrar las capas más profundas de tus sentimientos y, sin embargo, pueden ser indescifrables. También cabe la posibilidad de que un mismo acontecimiento, trascendental y determinante para varias personas, pueda ser descrito de maneras muy diferentes, y entonces nos encontraríamos ante múltiples realidades, cada una validada por palabras tan distintas como insuficientes.

La historia nos demuestra que en cada revolución de diferentes épocas el arte ha sido un componente importante; y no definamos qué tipo de arte. Se trata de cualquier expresión artística que -junto a la revolución- se dio la mano y se expresó como forma activa para levantar la voz y decir sutilmente lo que se tenía prohibido decir. El arte tiene la fuerza, la vitalidad y la creatividad cultural para ser parte activa y empuje en momentos de crisis. En los distintos tiempos de la historia se ha comprometido con la transformación revolucionaria del mundo y logra deconstruirse para dejar al desnudo aquellas deficiencias que existen en la sociedad. De esta manera trae confrontación y -al mismo tiempo- un respiro de esperanza y un acompañamiento para quienes lloran y sufren.

Dentro de las diferentes expresiones artísticas están los performances. Surgieron en la segunda mitad del siglo XX y abrazan una compleja y heterogénea forma de arte vivo. Han cruzado sin límites las distintas fronteras artísticas, en una búsqueda continua de nuevos y variados lenguajes.

Los performances buscan nuevos espacios, nuevos materiales, nuevas experiencias donde el cuerpo del artista es la materia prima; o, mejor dicho: el cuerpo es el lienzo, es la pintura, es la escultura viva en movimiento. 

Hoy, a lo largo y ancho de nuestra hermosa Latinoamérica, cada país transita sus propios caminos donde los performances se adaptan a cada situación particular, según lo que cada país está enfrentando. Así, abren un abanico de temas: lo religioso, la discriminación, el sexismo, la marginación, el amor, la represión sexual, la identidad, la muerte, los abusos y el arte mismo, entre otros muchos. Hacen de cada uno de ellos circunstancias concretas, visibles y con un mensaje que no pasa desapercibido. 

Las dictaduras militantes de los años sesenta y setenta hicieron que nacieran muchos movimientos sociales como los estudiantiles, las manifestaciones de los trabajadores del campo, las luchas feministas, diferentes guerras, etc. En medio de todos esos contextos sociales se desarrollan los performances que le dan la mano a las movilizaciones sociopolíticas.

En esos contextos las mujeres, su cuerpo y su sexualidad juegan un papel muy visible y destacado. A ellas se les permite expresarse libremente sin estar sometidas al ojo crítico del puritanismo y la hipocresía.

El cuerpo de la mujer es la obra que experimenta, explora, cuestiona y transforma sin tapujos ni límites; crea elementos de la cotidianeidad para reflexionar, analizar y llevar a otro nivel artístico (en tiempo real) sentimientos muy fuertes entre el arte y la vida. Ella se muestra a sí misma ante el público con múltiples metáforas, como objeto y sujeto de la acción.

La mujer artista toma su cuerpo y lo incorpora a su contexto social. Su cuerpo es un acto simbólico que expresa apasionadamente diferentes sentimientos, relacionados con el género y la política. De ahí el término: “lo personal es político”, ya que no se puede separar al cuerpo de las condiciones sociales y culturales 

“toda experiencia corporal lleva consigo un
inevitable aspecto social, y que todo compromiso
político tiene un ineludible componente corporal”
Warr y Jones

Son de vital importancia la agresión y la trasgresión de la moral hipócrita en sociedades que reprimen hasta los deseos. Los performances presentan libremente y al desnudo temas tabúes. Toman el cuerpo y lo expanden, lo hacen metáfora, materia, sexo, lienzo… y llevan a la sociedad a una exploración y relación del cuerpo. En esta variedad de búsquedas la sexualidad libre es punto para mencionar temas feministas, lésbicos-gay, religiosos y políticos.

El performance nos abraza y nos hace reflexionar sobre el papel de las mujeres en la sociedad, de una forma integral, donde ningún aspecto de la vida sea minimizado o juzgado. La mujer como artista creadora de su propia obra puede abarcar temas personales, políticos y sociales desde su corporalidad.

El performance nos permite a las mujeres artistas ser musas de nosotras mismas e invitar a la sociedad, en general, a reflexionar sobre nuestro propio cuerpo, sobre nuestra identidad, nuestros derechos, nuestros dolores y abusos. Nos lleva a ser instrumentos con un mensaje de confrontación y esperanza, tan humano que no solo queda plasmado en una fotografía: cada persona que tuvo contacto visual en tiempo real -al cerrar sus ojos- recuerda y siente lo que el performance creó y le hizo vivir.

El performance es nuestro tiquete de viaje que nos permite ir de un lugar a otro y, desde lo desconocido, recorrer caminos sanadores, llenos de aventuras y travesías para descubrir y descubrirse sin miedos ni reservas.

De un placer a otro: desde el sagrado deseo que habita en el cuerpo femenino (incluso antes de que pudiera describirse) hasta la fantástica explosión de movimientos, sabores y olores que se esconden en el arte. Deconstruirse para reconstruirnos en una sociedad que nos quiere invisibilizar es parte de ese destino para conocer los mejores secretos de la vida en actos revolucionarios, donde las mujeres seguimos siendo voz y fuerza en medio de un sistema patriarcal, machista y puritano.