Descentrados Chile

¿Qué tan cierto es el nuevo ciclo político en Chile?

Fotografía: Pinterest

Por Ignacio Fuentes Osorio

Sociólogo

 

La idea de que Chile atraviesa un nuevo ciclo político ha ganado fuerza entre analistas y académicos. Según esta tesis, los últimos seis años —desde el estallido social, pasando por los fallidos procesos constitucionales, hasta las recientes elecciones— habrían reconfigurado las fuerzas políticas, vaciando el centro y desplazando a los partidos tradicionales que dominaron la transición democrática, tanto en la derecha como en la izquierda. Pero cabe preguntarse ¿cuánto de esto es un diagnóstico del momento y cuánto corresponde a una proyección futura?

El estallido social de 2019 marcó un punto de inflexión en nuestra convivencia democrática. No solo tensionó el sistema político, sino que también abrió espacio para nuevas hegemonías. En la centroizquierda, los partidos de concertación o de los denominados “30 años” —Partido Socialista, PPD, Democracia Cristiana y Partido Radical— perdieron centralidad frente al ascenso del Frente Amplio y el Partido Comunista, que lograron articular una coalición capaz de llegar al gobierno y obtener una votación ampliamente favorable en la elección de convencionales constituyentes. Por primera vez desde 1990, la izquierda tradicional dejó de ser el eje articulador del sector.

En la derecha ocurrió un fenómeno similar. Chile Vamos, que había sido la coalición más representativa de la centroderecha, no logró posicionarse como alternativa frente a la nueva izquierda emergente. La derrota de Sebastián Sichel en 2021 fue un síntoma temprano. Sin embargo, el avance sostenido del Partido Republicano, liderado por José Antonio Kast, terminó por consolidar un nuevo liderazgo en el sector. Su predominio en el Consejo Constitucional de 2023 y, más recientemente, la victoria presidencial de Kast, desplazando a una figura histórica del sector como Evelyn Matthei evidencian un reordenamiento profundo en la derecha.

Este reacomodo ha dado paso a una nueva dicotomía política. El antiguo clivaje del Sí/No, que durante tres décadas estructuró la política chilena —entre quienes defendían la continuidad de la dictadura militar y quienes impulsaron la transición democrática— parece haber sido reemplazado por el eje Apruebo/Rechazo. Este nuevo marco no solo expresa posiciones frente al proceso constituyente, sino que sintetiza visiones contrapuestas sobre materias fundamentales en el mundo social, tales como: la cultura, orden institucional y, especialmente, sobre economía   y seguridad, los dos temas que hoy explican buena parte del éxito electoral de la derecha.

En este contexto, resulta relevante observar el desgaste del mundo progresista, que se ha ido alejando de las demandas materiales más sentidas por la ciudadanía — vivienda, estabilidad económica, seguridad cotidiana— para centrarse en agendas más identitarias y culturales. Esa desconexión ha debilitado su capacidad de representar a las grandes mayorías.

Los datos electorales refuerzan esta lectura. El plebiscito constitucional de 2022 mostró un 61,89% por el Rechazo frente a un 38,11% por el Apruebo (SERVEL, 2022). La reciente elección presidencial replicó una proporción similar: José Antonio Kast obtuvo un 58,16% frente al 41,84% de Jeannette Jara (SERVEL, 2025). En ambos casos, más del 55% del electorado se inclinó por posiciones asociadas al rechazo del proyecto político de la izquierda.

Sin embargo, conviene matizar. Todas estas elecciones ocurrieron bajo un gobierno identificado con la izquierda, lo que inevitablemente condiciona el comportamiento electoral hacia el funcionamiento del ejecutivo. La tesis del nuevo ciclo político parece plausible según los datos, pero aún no está completamente cerrada. Falta observar cómo se comportará el electorado en un escenario donde la derecha gobierna y administra las expectativas que ella misma ha generado. En este sentido, es importante recordar que el sector político liderado por José Antonio Kast —que controló el Consejo Constitucional— fue derrotado en el plebiscito de salida por un 55,76% de la opción “En contra”, frente al 44,24% del “A favor” (SERVEL, 2023). Esta distribución es notoriamente similar al plebiscito del Sí/No, donde el “Sí” obtuvo un 43% y el “No” alcanzó un 54,70% de los votos válidamente emitidos (BCN, 1988). Esta coincidencia sugiere que, pese al avance de nuevas fuerzas políticas, persisten patrones estructurales de comportamiento electoral que complejizan la idea de un ciclo completamente nuevo solamente basados en la elección del apruebo/rechazo y la última elección presidencial.

Más que un ciclo plenamente consolidado, lo que vemos es un proceso en transición. El estallido social abrió una grieta en el sistema político, debilitó a los partidos tradicionales y permitió el ascenso de nuevas fuerzas políticas en ambos bloques, erosionando el centro político. Pero la dirección final de este reordenamiento todavía está en disputa. Estas elecciones pueden ser recordadas como el cierre de un ciclo o como un punto intermedio dentro de una transformación más larga, en la que el país seguirá ajustando sus preferencias en función de sus grandes necesidades nacionales.

 

Referencias: 

BCN. (1988). Plebiscito de 1h88 marca el fin del régimen militar. Obtenido de https://www.bcn.cl/historiapolitica/elecciones/detalle_eleccion?handle=1022 1.1/63196Cperiodo=1973-1990

SERVEL. (2022). Plebiscito Constitucional 2022. Obtenido de https://app.powerbi.com/view?r=eyJrIjoiYmZmZmJhNWǪtNDU3OS00OWFlLTk yMmYtMzU1ZTǪ3MzRiZTZlIiwidCI6IjI0ODMxZWJlLWǪyNmǪtNGǪzMC05ZmE4 LWVmM2MwMjǪzYjMyZSIsImMiOjR9

SERVEL. (2023). Plebiscito Constitucional 2023. Obtenido de https://app.powerbi.com/view?r=eyJrIjoiNmZjNmZmNGEtYTRhNS00MjM3LWJl MWItZmǪzOWI1NDM2NTg5IiwidCI6IjI0ODMxZWJlLWǪyNmǪtNGǪzMC05ZmE

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SERVEL. (2025). RESULTADOS PRELIMINARES SEGUNDA VOTACIÓN PRESIDENTE DE

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