Descentrados Chile

Violencia obstétrica: nombrar, legislar y prevenir

Ilustración: Gustavo Lulo Arias

Por Camila Soto Ramírez
Directora HUM Diseño.
Diseñadora de interfaces y procesos.

Justo antes de conmemorar el 8M se anuncia que Ley integral de violencia de género, cuyo objetivo es prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra toda mujer, debido a su género, es despachada del Congreso[1]. Una excelente noticia en el marco de los derechos de las mujeres, ya que, entre otras cosas, al fin es reconocida la Violencia Gineco obstétrica, como un tipo de violencia específica asociada al género y por lo tanto, esto permite que sea visibilizada; sin embargo, tras bambalinas, sabemos que esto pone en riesgo la aprobación de la Ley Adriana, que se encuentra en discusión desde el año 2018 en el sistema legislativo. Esto porque, se cree que, al existir la definición del tipo de violencia en la Ley de Violencia de Género, sería redundante la existencia de una ley que establece derechos en la gestación, parto y puerperio, orientada a la gestante, su acompañante y el recién nacido. ¿Qué te parece?

Soy Camila Paz Soto Ramírez, Diseñadora Industrial, especialista en el diseño y la ergonomía del parto y formo parte de las organizaciones de la sociedad Civil que conforman la Mesa de Parto Respetado. Personalmente he tenido la oportunidad de participar en algunas conversaciones, donde se exponen las preocupaciones al respecto del texto que en estos 6 años de discusión ha tenido bastantes modificaciones. No es mi ámbito de competencia fundamentar la pertinencia legal de esta iniciativa o poner en duda sus observaciones (aunque por supuesto tengo mi opinión, que he manifestado en anteriores artículos), pero es importante reconocer en esta reacción, una actitud reiterativa respecto de los derechos de las mujeres. Me recuerda esta frase antigua pero que aún se escucha “ya les dimos derecho a votar, pueden trabajar y recibir salario, hasta pueden comprar propiedades… ¿qué más quieren?”. Siempre queremos más… no nos llenamos nunca… ¡Y si! No nos llenamos nunca porque estamos construyendo una nueva base conceptual de relacionamiento entre las personas y ese será un trabajo de largo plazo que probablemente no verá sus frutos en mi generación y este cambio debe partir por una nueva manera de ver el inicio de la vida, porque para cambiar el mundo hay que cambiar la forma de nacer[2].

Soy empresaria, o emprendedora (emprendedora suena mejor para mí, tiene una carga menor de capitalismo) y asesora de empresas, y en ambos roles creo promover y ejercer un Liderazgo desde lo femenino, como lo nombra Tatiana Camps[3]– Desde mis comienzos en la asesoría de procesos y actualmente como CEO de HUM[4] enfoco mis acciones y estrategias para mejorar las organizaciones, en la colaboración, la construcción de relaciones, basadas en la empatía, la confianza y el compromiso con un propósito. Más allá de los conceptos de “MISION” o “VISION” se trata de conectar a las personas con un objetivo que trasciende la individualidad y que los inspira para poder afrontar los desafíos que implica el trabajo y el sistema. Afrontar una falla o un reclamo en una organización puede ser muy duro si no se cuenta con una inspiración clara que nos permite salir de la frustración y la culpabilización, para acceder a mejorar para la próxima vez y compensar u ofrecer una disculpa cuando esto es necesario. Sin embargo, el asesorar u opinar desde esta perspectiva ha sido sumamente desafiante, pues implica cuestionar el concepto que prevalece o que está instalado como sentido común, y dice que “para que las cosas funcionen no hay que dar ni tanta información ni tantos beneficios”. Es como cuando llevas un perro con la correa corta para que sepa “quien manda” … ¿Te es familiar?

Tener una postura de Liderazgo desde lo femenino me ha desafiado a conmover y conectar a personas con actitudes sumamente machistas, rígidas e incluso violentas, también ha implicado ver cómo estas personas, a través de la interacción con otros y su reflexión personal, son capaces de reconocer estos paradigmas cuestionándolos y queriendo cambiar y ver también como, una semana después, vuelven a sus antiguos discursos por miedo a ser cuestionados por sus entornos o por las estructuras de poder. Afortunadamente también he sido testigo del inicio de procesos de transformación profunda, que impactan poderosamente, no sólo en el desempeño profesional, sino en las relaciones interpersonales y decisiones de vida de quienes lo viven.

Por mi “doble trabajo” (empresaria y asesora de empresas) siempre estoy parada entre dos mundos y quizás desde afuera o por mis redes sociales pareciera que siempre estoy en coherencia, pero estando en torno al 8M, decido transparentar un pensamiento contradictorio que atraviesa mi vida y muchas veces mi trabajo y que estoy segura de que no solo me afecta a mí, por eso considero importante compartir.

Detrás del “éxito” profesional y la apariencia de seguridad y coherencia, habita el perfeccionismo perverso, aquel que es abordado desde la Psicología en general, pero que a mí se me cruza poderosamente con las estructuras patriarcales y que en parte contradice al liderazgo desde lo femenino… es como que pudiera transmitirlo a otros, pero ¿no liderarme a mí? Me explico. Yo nunca estoy conforme, siempre quiero haberlo hecho mejor, y podría sonar ambicioso, pero en realidad no es una ambición de dinero o bienes… tampoco en relación con el poder… sino que es en relación al reconocimiento, a que me vean, a que me valoren por lo que soy y por lo que puedo hacer y esto agota y quema la motivación y la salud mental. En estos últimos años me he desplegado profesionalmente y creo que he llegado a un nivel que yo siento como un “éxito profesional”. Sin embargo, cuando miro el proceso y los hitos, veo que mis grandes momentos de alegría han sido cuando otros ven mi trabajo, me escuchan y me reconocen o valoran por lo que hago o por lo que he logrado y al revés, todos los momentos de derrota, ocurren cuando mi esfuerzo no es visible, no es entendido o mi trabajo no tiene el resultado esperado. Me lidero con rudeza y poca compasión…

El asunto no deja de darme vueltas por estos días, y es que parte de “mi problema” tiene que ver con el patriarcado tatuado, a fuego en mi historia y en mis paradigmas. Quiero ser la mejor, la mejor mamá, la mejor gerente, la mejor asesora, la mejor diseñadora, la mejor activista, la mejor escritora de artículos… pero no porque esto realmente sea lo importante para mí. Quiero hacerlo porque necesito ser vista, ser valorada, ser nombrada por aquellos que en el fondo sigo viendo como los que tienen el poder y la capacidad de cambiar el mundo.

Y esto es lo mismo que pasa con la ley. No necesitamos sólo que la violencia Gineco obstétrica se nombre, sino también que se le reconozca y se le dé cuerpo a través de derechos concretos y aspectos verificables y medibles. Son demasiados años, demasiados cuerpos y emocionalidades maltratadas, demasiados gritos y voces silenciadas. Es necesario avanzar en lo concreto y es por lo que seguiremos defendiendo un cuerpo legal específico que nos entregue derechos, porque no basta decir que la violencia existe, sino que necesitamos decir, definir y explicar una nueva manera de actuar y relacionarnos, una nueva manera de distribuir el poder y las decisiones. Una nueva manera de ser personas, humanos y mamíferos desde el momento incluso previo al nacimiento.

Mi ventaja en toda esta revelación es que soy consciente, de que el patriarcado me atraviesa, me marca y me condiciona. Lo miro y lamento no compartir la resolución de este asunto, sin embargo, estoy segura de que la incoherencia es parte del proceso de transformación social, donde los eslabones de lo antiguo con lo nuevo, nos sentimos divididos, bipolares e inconsecuentes, pero eso es parte del avance, y es indispensable para crear nuevas preguntas y abandonar las viejas respuestas.

[1] https://www.camara.cl/cms/noticias/2024/03/06/ley-integral-de-violencia-de-genero-es-despachada-del-congreso/

[2] https://www.elmostrador.cl/braga/2021/09/24/para-cambiar-el-mundo-tenemos-primero-que-cambiar-la-forma-de-nacer-por-que-es-necesario-que-se-apruebe-la-ley-adriana-sobre-parto-respetuoso/

[3] https://tatianacamps.cl/

[4] https://www.humchile.com/