Descentrados Chile

Interrogantes de crecer en la exclusión

Fotografía: Mariana, 5 años

Por Luis A. Sepúlveda Donoso
Director Ejecutivo ONG ENMARCHA

No es difícil hoy en día encontrar en las noticias titulares como “Cuatro adolescentes detenidos en portonazo en sector oriente”, “bandas de adolescentes armados y encapuchados roban automóviles y atemorizan a los conductores” o titulares anunciando tristemente “dos adolescentes murieron en intento de encerrona”.  Sin duda una idea de seguridad, principalmente basada en reaccionar ante estos delitos, se ha tomado la agenda comunicacional y política de los últimos años, mostrando que los delitos violentos están en aumento y que muchos de estos se atribuyen principalmente a adolescentes y jóvenes.

Una parte importante de los adolescentes vinculados a delitos de connotación pública, provienen de barrios marginados y excluidos en los sectores urbanos de las principales ciudades del país. Barrios creados con políticas habitacionales deficientes y con construcciones no propicias para una vida familiar y comunitaria digna y de calidad. Estos barrios, que en los años noventa eran acechados por el Neopreno y las choros que se ”salvaban” “cartereando” o “mecheando” en los Supermercados, y que desde el 2000 en adelante fueron creciendo y viendo cómo avanzó la cocaína y otras drogas duras, junto con el avance en los últimos 5 años del poder de las bandas de narcotraficantes y una cultura urbana entre los jóvenes y adolescentes que los atrae con los lujos transitorios, uso de armas y acceso a bienes y servicios que hasta ahora han estado solamente permitidos para los sectores con más poder adquisitivo del país.

La instalación del crimen organizado que buscan renovación generacional en los jóvenes y adolescentes, no son los responsables de la situación de crisis de seguridad en la cual estamos hoy en día, sino que también es responsabilidad del Estado. ¿Hemos sido capaces de ampliar las posibilidades para las juventudes de nuestro país? Generar opciones de educación de oportunidades y planes comunitarios con el objetivo de ampliar la mirada de futuro en niños, niñas y adolescentes de barrios históricamente excluidos. Esta incapacidad del Estado de garantizar los Derechos en los territorios es una violencia sistemática que por décadas ha afectado enormemente a las familias más populares del país y sin duda ha escalado a niveles insospechados la violencia territorial en la cual sobreviven y se desenvuelven día a día.

Sin duda en estas últimas décadas se ha avanzado en fortalecer la educación y hoy en día las escuelas son los principales garantes de derechos, pero hay momentos en el año en el cual el Estado desaparece completamente, este momento es cuando los niños, niñas y adolescentes se encuentran de vacaciones de las escuelas, son estos momentos en que existe mayores tiempos de calle, y, por ende, muchas posibilidades de vincularse con bandas de adultos que lucran con actos delictivos. Mi experiencia profesional y personal en estos barrios, me ha demostrado que es en las vacaciones cuando más niños, niñas y adolescentes son reclutados o tentados a realizar actividades criminales, y, por ende, se hace más complejo para las escuelas llevar procesos exitosos con estas situaciones contextuales. Me queda la duda entonces ¿cuáles son los planes de Estado para universalizar las posibilidades de tener alternativas de esparcimiento y recreación cuando la escuela no está presente en los territorios?

En los últimos 5 años se ha avanzado mucho en materia legislativa e institucional para garantizar los derechos de la niñez y adolescencia, la creación de la defensoría de la niñez y de la subsecretaria de la niñez, han venido a fortalecer la institucionalidad y también a visibilizar que niños y niñas son sujetos de Derechos, sin embargo, esto no ha ido acompañado de un fortalecimiento de planes y programas preventivos en barrios marginados.

Hoy en día tenemos nuestra mejor oportunidad, ya que luego de 32 años desde la ratificación de Chile en 1990 de la convención de los derechos del Niño, en marzo 2022 y luego de mucha incidencia de la sociedad civil, se aprueba y promulga la ley 21.430, sobre Garantías y protección integral de los derechos de la niñez y adolescencia en Chile. Esta Ley que se encuentra en plena implementación, sin duda viene a revolucionar el Estado, poniendo en el centro y visibilizando los Derechos de la niñez en todos los ministerios e instituciones estatales.

Como pilar de esta Ley y como manifestación del sistema de protección integral en el nivel local, se encuentra la creación de las oficinas locales de la niñez (OLN) en cada una de las comunas del país, las cuales sin duda deben avanzar en promoción de Derechos y prevención social como eje fundamental de su accionar. Estas OLN deben ir más allá de las formas de intervención focalizadas de los programas la niñez vulnerada, que dicho sea de paso, también tienen muchos desafíos de reparación y proteccion de derechos, las OLN deben ser capaces de generar, en conjunto con las comunidades, sistemas locales de garantía universal de Derechos, para que cada uno de los niños, niñas y adolescentes del país tengan las mismas oportunidades de desenvolverse en la sociedad como sujetos de Derecho y tengan el mismo acceso a disfrutar de actividades comunitarias recreativas, deportivas, culturales, artísticas, de esparcimiento, socioeducativas, medioambientales, entre otras actividades que sean de interés y que estén a disposición en los territorios, especialmente en aquellos territorios históricamente excluidos.

Intervenciones exitosas deben ser con visión de corto, mediano y largo plazo, más aún cuando hablamos de cambiar formas instaladas, culturas, estructuras. Se requieren intervenciones más complejas y especializadas, inversión en proyectos y programas, profesionales capacitados y sobre todo en el desarrollo de programas instalados en los territorios y trabajando de la mano con la comunidad, además de una inyección importante de recursos para fortalecer la instalación de las OLN en las comunas con mayores factores de riesgo.

¿Tenemos real voluntad de hacernos cargos del problema de la seguridad?