Descentrados Chile

La Patagonia Aysenina, el feminismo, las masculinidades y el Arte

Fotografía: Vladimir Cerda Vladi_ f4 en sesión de otoño de Atelakoya 2023.

Por Pamela Maciel
Directora y Bailarina en Atelakoya Tribal. Vive hace 9 años en Patagonia, junto a su compañero con quién son mapadres de dos hermosas hijas. Es Profesora de Filosofía especializada en gestión educacional y gestión cultural.
En artes escénicas tiene formación en teatro del oprimido y playback, formación en Danzas Latinoamericanas con preparación en salsa cubana y en línea. El año 2018 inició el camino en la Danza Tribal en formato FCBD®️, formaliza sus certificaciones como instructora en el área y es en el año 2022 cuando inició su propia Escuela y Tribu; su nombre es ATELAKOYA que significa Fuego en lengua Kawéskar; actualmente reconocida como Punto Cultura Comunitaria.

 Una característica destacada del desarrollo artístico en la región de Aysén es su estrecha conexión con el entorno natural. Los impresionantes paisajes patagónicos, con sus montañas, glaciares, fiordos y ríos libres, inspiran a diversas personas ligadas al desarrollo artístico que plasman su visión única del mundo en obras de arte. La pintura, la fotografía, el teatro, la música, la escritura y la danza son solo algunas de las formas en que estos artistas capturan la majestuosidad y la grandeza de la naturaleza austral.

En Coyhaique, al igual que en muchas otras partes del mundo, se están llevando a cabo importantes conversaciones y acciones en torno al arte, el feminismo y las nuevas masculinidades, con el objetivo de deconstruir las relaciones de género y promover la igualdad y el respeto mutuo. El desarrollo artístico en las regiones australes de Chile refleja la diversidad cultural y geográfica del país, la conexión con el entorno natural, retos como la lejanía y las dificultades de acceso se entrelazan para crear vibrantes escenas artísticas. Para que este desarrollo continúe floreciendo, es crucial abordar los desafíos que enfrentan artistas locales y garantizar la preservación y promoción de la identidad cultural local, al mismo tiempo permitir que se abran posibilidades para la fusión, la integración y la incorporación de nuevas inspiraciones en el panorama artístico, donde las mujeres y las disidencias tienen un protagonismo sobresaliente.

El movimiento feminista en Coyhaique se ha enfocado en la visibilización de los derechos de las mujeres y en la crítica a las estructuras de poder patriarcales que perpetúan la desigualdad de género. Se han establecido colectivos feministas autoconvocados y partidistas que organizan actividades puntuales, como marchas, charlas, talleres y campañas de concientización, con el fin de posicionar las problemáticas que afectan a las mujeres y promoviendo cambios sociales y políticos en su beneficio.

Sin embargo, el feminismo en el ámbito artístico de esta región enfrenta desafíos significativos. La carencia de infraestructura cultural, la escasez de recursos y el aislamiento geográfico limita el acceso a oportunidades educativas y de exposición para artistas locales. Además, existe una preocupación por la preservación del patrimonio cultural y natural ante el avance del desarrollo económico, siendo la explotación comercial un tema delicado que requiere un equilibrio cuidadoso. Estas dificultades afectan tanto a mujeres (hombres y disidencias) artistas locales como a su capacidad para contribuir al movimiento feminista mediante expresiones artísticas que desafíen los estereotipos de género y promuevan inclusión e igualdad.

En el contexto del 8M en Coyhaique, se inauguró la Expo Patagonia, en la cual los invitados estelares fueron músicos nacionales que perpetúan estereotipos de género y que además recibieron una elevada remuneración. A diferencia de artistas regionales, quienes tuvieron una presencia y pago marginal en ese escenario y/o en algunos de los stands de la feria global en las que no obtuvieron retribución, es decir, una entrega por amor al arte (“el amor al arte” otro tema del que podemos hablar ampliamente en otra columna). Esta disparidad resalta la persistencia de desigualdades de género incluso en espacios culturales y artísticos, donde se supone que la creatividad y la expresión deberían ser igualmente valoradas y más en un día de conmemoración de la lucha femenina. Posterior a ello la entidad responsable propone conmemorar esta fecha a fines de mes con actividades exclusivamente para mujeres desde spa, pilates, power jump y otros en similar sintonía, que no son negativas; pero carecen de profundidad cuando no se acompañan de instancias para la reflexión y el diálogo en torno al contexto. Feministas y organizaciones comunitarias emitieron comunicados y se manifestaron públicamente, pero han sido invisibilizadas por las autoridades correspondientes.

Por otro lado, las nuevas masculinidades son una corriente dentro del feminismo que busca redefinir, ampliar los roles y expresiones de la masculinidad, alejándose de los estereotipos tradicionales que promueven la dominación, la agresividad y la falta de sensibilidad. En Coyhaique, se están desarrollando distintos espacios desde el arte y la cultura que crecen día a día e invitan a la reflexión y al diálogo, permitiendo que hombres, mujeres y disidencias cuestionen y desaprendan comportamientos machistas, promoviendo una masculinidad más inclusiva, respetuosa y comprometida con la equidad de género. La danza y su increíble expansión post pandemia en el territorio ha potenciado este progreso inigualablemente, sumando potencialmente elementos no binarios a la deconstrucción de las masculinidades y nuevas relaciones con lo femenino en un territorio tan conservador.

En la última década ha habido un creciente empoderamiento de la mujer en los ámbitos sociales, culturales y artísticos, no sólo a nivel nacional sino también en regiones más apartadas como Aysén. Las agrupaciones y centros culturales liderados por mujeres en Coyhaique han jugado un rol clave en la preservación de las tradiciones locales, como el rescate de tejidos, artesanías y danzas típicas de la Patagonia. Asimismo, han surgido colectivos compuestos por artistas visuales, escritoras y poetas que mediante su obra retratan la identidad regional aysenina desde una mirada femenina. También han cobrado fuerza organizaciones sociales de mujeres rurales o provenientes de comunidades indígenas que reivindican su rol en la cultura ancestral y el desarrollo productivo local.

Desafortunadamente, no existen estudios actualizados a nivel nacional sobre el liderazgo femenino en organizaciones culturales en Chile. El último “Catastro Nacional de Organizaciones Culturales” fue realizado por el Ministerio de las Culturas en 2017; de él se extrae que en la Región de Aysén el porcentaje de organizaciones culturales encabezadas por mujeres es del 38%, superior al promedio nacional 29%. En el Informe ONU Mujeres (2022) – Cultura y Empoderamiento de las Mujeres en Chile: El 32% de las organizaciones y empresas culturales están lideradas por mujeres. Coincidente con las agrupaciones sociales y culturales en Coyhaique y la región de Aysén. Representan una fuerza creciente en la preservación y fomento de las expresiones artísticas y el acervo cultural. Existen variados espacios autogestionados que se financian con proyectos para seguir adelante. Y en su mayoría liderados por mujeres. Y en Chile, vivir del arte implica inevitablemente la autogestión, que son variadas batallas en sí mismas: centralización, falta de financiamiento, concursabilidad de fondos, exclusión y la falta de apoyo a la educación artística. Y eso que no hemos hablado de la precarización de las madres (y padres) artistas y las redes de apoyo para la crianza.

Hoy en día las expresiones artísticas se entrelazan con la lucha feminista y la redefinición de las masculinidades. Abordar estas críticas requerirá un enfoque integral que promueva la descentralización, la equidad, la diversidad y la transparencia en la gestión cultural. Es evidente que, a pesar de algunos avances, persisten desigualdades y falta de representación femenina en puestos directivos o directivos con perspectiva feminista para la la toma de decisiones en el ámbito cultural chileno. Se requieren más esfuerzos para promover la equidad de género en este sector. Además, será fundamental fomentar el desarrollo de la educación artística, reconociendo su importancia en la promoción del talento artístico y cultural a largo plazo, así como su papel en la construcción de nuevas masculinidades hacia una sociedad más inclusiva y equitativa, donde la cultura y el arte sean reconocidos como derecho constitutivo de la identidad y el bienestar social.