Descentrados Chile

Niñeces en zonas de sacrificio: un desafío al paradigma de la protección integral

Fotografía: Diego, 11 años

Por Yuliet Cruz Martínez
Psicóloga, candidata a Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Chile e integrante del Núcleo de Investigación y Acción en Juventudes de la misma institución. Máster en Psicología Social y Comunitaria (Universidad de La Habana, 2004) y Técnico en Promoción de la Participación Infantil (Consejo Independiente de Protección a la Infancia, España, 2018).

 A nivel internacional y particularmente en nuestro continente, el debate sobre las niñeces cobra cierto auge en los años noventa, a raíz de la Convención sobre los Derechos del Niño -CDN- (ONU, 1989). Con un énfasis inicial desde el campo jurídico, la CDN implicó un cambio del paradigma “de la situación irregular”, que concebía a niños y niñas como objeto de tutela, bajo el supuesto de que algunos están en riesgo o peligro y que el Estado tiene que “salvarles”, hacia el paradigma de la “protección integral”, que entiende a niñas y niños como sujetos de derechos, en tanto seres humanos y en su especificidad (Franco, 2015; Morales y Magistris, 2018).

La cuestión que se desea debatir con esta columna es la tensión que implican determinadas condiciones de vida de niñas y niños en Chile al mencionado paradigma, en particular las niñeces que se desarrollan en contextos de riesgos socioambientales y cómo ello interpela al enfoque de derechos desde un abordaje situado.

Resulta interesante señalar que con en el retorno a la democracia Chile vuelve a las Naciones Unidas justamente a propósito de las niñas y los niños, pues el país es convocado en torno a la CDN (Valverde, 2023), normativa que en agosto de 1990 es ratificada por el Estado chileno. Más recientemente, en 2022, las niñas, niños y adolescentes de Chile son formalmente reconocidos/as como sujetos de derechos a través de la Ley 21.430 Sobre Garantías y Protección Integral de Derechos de la Niñez y Adolescencia. En este marco, se establece la responsabilidad del Estado en cuanto al derecho al medio ambiente, en particular en lo relativo al derecho que tienen niñas, niños y adolescentes a vivir, disfrutar, aprender en un medio ambiente saludable y sostenible, así como a protegerlo y mejorarlo (Artículos 25, 28 y 48).

Pero ¿cómo es eso posible en las llamadas “zonas de sacrificio”? La noción de zonas de sacrificio se acuñó en la década de 1970 en Estados Unidos. La Agencia de Protección Ambiental de ese país la emplea para referirse a territorios expuestos a una alta peligrosidad y toxicidad por la concentración de industrias próximas a lugares residenciales. En Chile no puede decirse que sea un concepto técnico o jurídico, pues la Ley 19.300 de 1994 habla en términos de “zona saturada” (aquella en que una o más normas calidad ambiental se encuentran sobrepasadas) y “zona latente” (aquella en que la medición de la concentración de contaminantes en el aire, agua o suelo se sitúa entre el 80% y el 100% del valor de la respectiva norma de calidad ambiental). Precisamente fue a partir de un evento de intoxicación que afectó mayormente a niñas y niños, ocurrido en 2011 en la escuela La Greda (comuna de Quintero, región de Valparaíso), que se activa el debate en la academia chilena acerca de las zonas de sacrificio. Utilizada entonces por las ONG y la propia ciudadanía, se trata de una categoría social y política que aún está en construcción, que sirve para denunciar la destrucción de territorios y formas de vida, justificada como el costo necesario del progreso bajo el amparo del desarrollismo y el neoliberalismo, al tiempo que enfoca los daños como una violación a los derechos humanos (Bolados y Sánchez, 2017; Di Riso et al., 2012; Vallejo y Liberona, 2012; Villasana et al., 2020).

De manera que, en estos contextos en particular, resultan imprescindibles políticas y/o acciones diferenciadas que permitan hacer efectivo el derecho al medio ambiente antes enunciado. Desde la opinión pública y la academia se reconocen cinco zonas de sacrificio en Chile que enfrentan este desafío: Quintero y Puchuncaví, Tocopilla, Mejillones, Huasco y Coronel.

Numerosas investigaciones revelan que la exposición al material generado por las industrias tiene un efecto particularmente nocivo en el sistema respiratorio de niñas y niños, y en general en su salud (MMA, 2014; Cortés et al., 2019; Reyes et al., 2019; Sánchez et al., 1999). Sin lugar a dudas, inciden en enfermedades que tienen importantes efectos duraderos, que impactan el desarrollo social de niños y niñas, y cuyas consecuencias, como respalda la genética, pueden ser transmisibles (cáncer, trastornos del espectro autista, malformaciones genéticas, trastornos en el aprendizaje, entre otras). Como plantea la antropóloga argentina Débora Swistun, “… queda claro que los cuerpos de los niños y jóvenes que habitan paisajes de desventaja ambiental son los que más sufren los efectos de las llamadas ‘externalidades negativas’ del desarrollo urbano-industrial moderno” (2018, p. 110). A todo lo anterior se une otra arista, apenas analizada, que tiene que ver con el impacto que puede tener en niñas y niños la afectación a la salud de sus iguales y de adultos/as significativos/as que son fuentes de afecto y cuidado. Desde el punto de vista social hay otras consecuencias que destacar, podría mencionarse por ejemplo el caso de Quintero y Puchuncaví, donde la Defensoría de la Niñez (2019) constató que los recurrentes episodios de contaminación modificaron la forma de habitar el territorio y especialmente limitaron el juego, la socialización con pares, el deporte y la actividad al aire libre.

Algunos autores se refieren a lo que acontece en las zonas de sacrificio como un desastre lento, término que alude a ése que se va gestando de manera paulatina, sistemática y solapada (Romero, 2020; Salazar y Aliste, 2020), que se va instalando como parte de la cotidianidad. En este sentido, resulta un imperativo el trabajo intersectorial para el diseño e implementación de políticas sociales. En particular, proponemos un diálogo estrecho y aterrizado entre la Ley 21.430 y la renovada Política Nacional en Gestión del Riesgo de Desastre. El texto de la normativa que le antecede a esta última no mostraba análisis ni estrategias diferenciadas para el caso de las niñeces, y la única vez que el material mencionaba a niñas y niños explícitamente era para referirse al autocuidado en el acápite reservado para el glosario de términos. La nueva política, en cambio, se compromete a “velar por la incorporación transversal y prioritaria del Enfoque de Derechos y Enfoque de Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, en la construcción e implementación de instrumentos destinados a la reducción de riesgos de desastres, en todas las etapas del ciclo de gestión…” (Ministerio del Interior y Seguridad Pública, 2021, p. 33). Hay aquí un innegable avance que deviene paraguas para dar pasos concretos poniendo a las niñeces en el centro de un enfoque inclusivo de gestión de riesgos de desastres.

Por último, quisiera referirme al desafío que tenemos como ciudadanía en la promoción y reconocimiento de la participación efectiva de las niñeces. Como sugieren Heimer et al. (2018), es muy importante centrarse en la agencia de los niños y las niñas cuando están en situaciones vitales vulnerables. Las prácticas que desarrollan para hacer frente a su realidad en muchos casos contradicen la configuración acabada de un sujeto “víctima” (Galaz et al., 2019). ¿Qué estamos haciendo desde el mundo adulto por escuchar sus voces y, más que eso, posibilitar su accionar? La vulnerabilidad diferenciada de niñas, niños y adolescentes no es una condición inherente, sino una construcción social y es preciso también pensarnos a nosotros/as mismos/as como parte de ese mecanismo.

Referencias

Bolados, P. y Sánchez, A. (2017). Una ecología política feminista en construcción: El caso de las “Mujeres de zonas de sacrificio en resistencia”, Región de Valparaíso, Chile. Psicoperspectivas, 16(2), 33-42. https://dx.doi.org/10.5027/psicoperspectivas-Vol16-Issue2-fulltext-977

Cortés, S., Yohannessen, K., Tellerías, L. y Ahumada, E. (2019). Exposición a contaminantes provenientes de termoeléctricas a carbón y salud infantil: ¿Cuál es la evidencia internacional y nacional? Revista Chilena de Pediatría, 90(1), 102-114. http://dx.doi.org/10.32641/rchped.v90i1.748

Defensoría de la Niñez y Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (2019). Afectación de niños, niñas y adolescentes por contaminación en Quintero y Puchuncaví 2018. Análisis multinivel de afectación, abordaje y soporte normativo de la emergencia. https://www.defensorianinez.cl/estud_y_estadi/afectacion-de-ninos-ninas-y-adolescentes-por-contaminacion-en-quintero-y-puchuncavi-2018-analisis-multinivel-de-afectacion-abordaje-y-soporte-normativo-de-la-emergencia/

Di Riso, D., Gavaldà, M., Perez-Roig, D. y Scandizzo, H. (2012). Zonas de sacrificio. Impactos de la industria hidrocarburífera en Salta y Norpatagonia. OPSur.

Franco, K.P. (2015). Consideraciones teóricas para construir la noción de niñez. En A. Hernández y A.E. Campos-Delgado (Coords.), Actores, redes y desafíos. Juventudes e infancias en América Latina. El Colegio de la Frontera Norte y CLACSO.

Galaz, C., Pavez, I., Álvarez, C. y Hedrera, L. (2019). Polivictimización y agencia de niños y niñas migrantes en Chile desde una mirada interseccional. Athenea Digital, 19(2), e2447. https://doi.org/10.5565/rev/athenea.2447

Heimer M., Näsman, E. y Palme, J. (2018). Vulnerable children’s rights to participation, protection and provision: the process of defining the problem in Swedish child and family welfare. Child and Family Social Work, 23(2), 316-323.

Ministerio del Interior y Seguridad Pública. (2021). Decreto 34. Aprueba Política Nacional para la Reducción del Riesgo de Desastres 2020-2030. https://www.bcn.cl/leychile/navegar?idNorma=1157003

Ministerio del Medio Ambiente [MMA]. (2014). Evaluación de riesgos para la salud de las personas y biota terrestre Quintero y Puchuncaví.

Morales, S. y Magistris, G. (2018). Niñez en movimiento. Del adultocentrismo a la emancipación. Editorial El Colectivo.

Romero, H. (2020). Decisiones sobre el territorio: Una incubación de desastres. En Position Paper No. 1. Los territorios que habita(re)mos: ¿Qué futuro existe para las zonas de sacrificio? Serie Desastres Socionaturales. Programa de Reducción de Riesgos y Desastres (CITRID), Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo, Universidad de Chile. https://doi.org/10.34720/z5ew-4395

Salazar, F. y Aliste, E. (2020). Prefacio. En Position Paper No. 1. Los territorios que habita(re)mos: ¿Qué futuro existe para las zonas de sacrificio? Serie Desastres Socionaturales. Programa de Reducción de Riesgos y Desastres (CITRID), Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo, Universidad de Chile. https://doi.org/10.34720/z5ew-4395

Sánchez, M. et al. (2018). Cuentos y poemas infantiles como estrategias para profundizar en la entrevista narrativa. Repositorio de la Universidad de Málaga. https://riuma.uma.es/xmlui/bitstream/handle/10630/15290/Cap%c3%adtulo%202%20.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Swistun, D. (2018). Cuerpos abyectos. Paisajes de contaminación y la corporización de la desigualdad ambiental. Investigaciones Geográficas, 56, 100-113. https://doi.org/10.5354/0719-5370.2018.51995

ONU. (1989). Convención sobre los Derechos del Niño. Nueva York.

Vallejo, J. y Liberona, F. (2012). Bahía de Quintero: Zona de Sacrificio. Un aporte desde la Justicia Ambiental. APP n. 54, Fundación Terram.

Valverde, F. (2023). Los derechos de la niñez y adolescencia a 50 años del Golpe. Descentrados. https://descentrados.cl/infancias-y-juventudes/los-derechos-de-la-ninez-y-adolescencia-a-50-anos-del-golpe/

Villasana, P.E., Dörner, A.P., Estay, J.G., Moreno, G.M. y Monteverde, A . (2020). Zonas de Sacrificio y Justicia Ambiental en Chile. Una Mirada Crítica desde los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030. HALAC-Historia Ambiental, Latinoamericana, y Caribeña, 10(3), 342-365. https://doi.org/10.32991/2237-2717.2020v10i3.p342-365